domingo, 18 de enero de 2015

Utopía

Todos soñamos alguna vez que podíamos cambiar el mundo con un chasquido de las yemas de nuestros dedos. Pero esto no se debía a que no nos gustara nuestro mundo, sino a que no estábamos conformes con él.

Todos soñamos alguna vez de pequeños un mundo totalmente paralelo al que vivíamos, de pequeños concebíamos nuestro mundo como perfecto, pero el que imaginábamos lo era aún más.

Coches voladores y personas felices, eran los componentes de ese mundo imaginario.
Pero para obtener esos dos componentes primero, el inocente niño que soñaba con un mundo, necesitaba, y sin saberlo, personas maduras y responsables. Nosotros ahora necesitamos individuos sin escrúpulos.
Ese sueño no constaba solamente de esos componentes, sino que detrás del mundo paralelo había algo más. No había personas caritativas, sino solidarias y estas personas no vivían según grandes momentos, sino con pequeños instantes. No había países, porque nadie los precisaba, pues estas personas residían única y exclusivamente  en el mundo. Las palabras única y exclusiva ya hacía tiempo que habían dejado de pertenecer al mundo comercial, ahora pertenecían a las personas. El mundo comercial dejaba ya poco a poco de creerse con derecho único y exclusivo de comerciar con las primeras necesidades humanas, razón por la cual ya no fue necesario ir recordando los derechos humanos.
Los derechos humanos acabaron por integrarse en las mentes de las personas solidarias hasta el punto de ser aplicados de forma totalmente involuntaria, se convirtió en algo semejante a respirar. Respirar dejó de ser una necesidad o un derecho, porque ninguna persona solidaria llegó a pensar nunca que se pudiera vetar tal proceso vital. Los procesos vitales pasaron a respetarse incluso por las personas caritativas. Las personas caritativas limpiaron sus mentes, y ya no hizo falta recordarles que el que más tiene es el que más debe ayudar. La Ayuda dejó de ser necesaria, porque dejaron de existir los necesitados. Los necesitados dejaron de ser necesitados y se convirtieron en personas solidarias. Las personas solidarias de nuevo, a pesar de ser minoría, pasaron a gobernar mediante una democracia, ese mundo paralelo, pues cada una de las personas solidarias elegía limpiamente a otras personas solidarias para que por todos ellos decidiera la mejor opción. Y la mejor opción dejó de ser  discutida o elegida, por esa persona solidaria escogida por otras personas solidarias para elegir, porque al final no hizo falta. La Falta ya no causaba estragos, pues fue evolucionando hasta convertirse en más que un arma. El término arma dejó de ser utilizado en  sentido vengativo, porque la venganza se extinguió. Y la extinción solo actuó con las personas caritativas, las cuales puede que hubieran trabajado para tener todo lo que tenían, pero no trabajaron para lo que los demás hubieran podido tener. Y si estos demás hubieran trabajado más para lo que hubieran podido tener, los que ya tenían ni siquiera  hubieran tenido que trabajar para lo que ya tenían, porque no lo hubieran necesitado, ya que si todos hubieran trabajado, todos serían iguales.

Y por lo tanto el mundo podría ser tal y como todos deseáramos sin importar nada ni nadie, ya que todos seriamos solidarios entre nosotros y por tanto no actuaríamos de manera incorrecta mediante injusticias, porque las injusticias, igual que la venganza, ya no existirían.

No hay comentarios:

Publicar un comentario