Había una vez una pastelero
que cocinaba como un cerdo.
No obstante eso le daba igual,
ya que sus pasteles eran los mejores del lugar.
Un día fue a pasear,
caminando caminando, otra pastelería encontró,
en la que había una cola a montón.
Nuestro pastelero se puso a llorar
ya que esos pasteles eran los mejores del lugar.
Decidió ir con su mamá,
para que le ayudase a hacer los mejores pasteles lugar.
y así ser el mejor pastelero,
que nunca haya conocido este pueblo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario